
Lula celebra el cambio comercial con EE.UU.: ¿fin de la guerra arancelaria?
La Casa Blanca revoca aranceles del 40 % a productos clave de Brasil tras meses de tensión diplomática. Lula responde con pragmatismo y visión geoeconómica.
En un giro inesperado, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha revocado los aranceles adicionales del 40 % que desde agosto castigaban a productos brasileños como la carne, el café y las frutas. Esta medida, inicialmente impuesta como represalia por la condena del expresidente Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado, había tensado al máximo las relaciones entre las dos mayores democracias del continente.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, lejos de responder con hostilidad, optó por una estrategia de contención diplomática. “No tomo decisiones con fiebre de 39 grados”, ironizó Lula, aludiendo a su temple frente a la presión internacional.
La narrativa oficial brasileña presenta la decisión como un triunfo del respeto mutuo. Pero el trasfondo revela una jugada más compleja: Trump impuso los aranceles tras presiones internas lideradas por Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, quien buscaba sanciones contra el gobierno de Lula. La revocación, en cambio, llega tras una serie de encuentros entre ambos mandatarios —en la ONU y luego en Kuala Lumpur— que habrían generado una “excelente química” personal.
Este deshielo no es casual: ambos líderes enfrentan desafíos internos y buscan proyectar estabilidad internacional. Para Trump, suavizar tensiones con Brasil puede mejorar su imagen hemisférica. Para Lula, recuperar acceso preferencial al mercado estadounidense es clave para sostener el crecimiento agrícola y contener presiones inflacionarias.
• Exportadores brasileños celebran el levantamiento de aranceles como una bocanada de oxígeno tras meses de incertidumbre.

